La reforma administrativa y de gestión del personal en América Latina
Resumen
La historia de la gestión de personal se puede dividir a grandes rasgos en tres etapas principales. Primero, durante el siglo XVIII y XIX, en varios países de Occidente el personal estatal se formaba con base en el sistema de botín. Diversos factores llevaron a que dicho sistema se substituyera por el sistema del servicio civil de carrera en muchos países desarrollados, sobre todo a partir de principios y mediados del siglo XIX. Dicho servicio ha representado un importante pilar para la sustentabilidad de las repúblicas democráticas modernas, ya que a él se asocian ciertos beneficios para la organización del Estado. De esta manera, en algunos países como Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Canadá o Alemania, se impulsó el establecimiento de servicios civiles en forma paralela al establecimiento de sus sistemas democráticos. A la vez, a partir de los años ochenta, surgió en los países anglosajones la llamada Nueva Gestión Pública (ngp), la cual plantea un esquema más asociado a la administración privada. Este enfoque se ha convertido en un punto de referencia obligado para la discusión actual de las reformas administrativas. La marcada división política y administrativa que han sufrido los países de América Latina ha mermado su capacidad para impulsar políticas públicas. A partir de los años ochenta, muchos han sido los esfuerzos se han realizado en la región para salir de éste y otros problemas. Entre ellos, la ola reformista gubernamental que inició durante los años noventa, en la que se perseguían metas como la reducción de gasto, la eficiencia, la profesionalización y la descentralización. En esta ponencia tratamos de dar una idea general de la evolución de los servicios civiles en América Latina a través de la descripción y discusión breves de seis casos nacionales: Brasil, Chile y Costa Rica, relativamente avanzados en su administración pública, así como Argentina, que introdujo un servicio profesional hace algunas décadas que ha observado diversas dificultades para avanzar, y por último, México y Colombia, el primero porque introdujo recientemente un sistema de servicio civil pero que ha tenido fuertes problemas de implementación, el segundo porque ha intentado también realizar cambios sin mucho éxito. El panorama ofrecido por estos casos -sólo una muestra relativa de toda la región- nos permite darnos cuenta de la diversidad de avance de los sistemas de gestión de personal. Algo que claramente se puede deducir de la presentación de estos casos es la alta complejidad de implementación de los procesos de reforma para introducir o modernizar un servicio civil. En el mismo sentido, queda claro es mejor buscar consolidar las primeras etapas de la construcción de una burocracia profesional. Claro que éstas son recomendaciones muy generales, ya que las circunstancias particulares de cada país hacen que sea inadecuado plantear recetas.